El corazón de Isabella se aceleró de emoción mientras se acercaba a la casa de Gabriel, con una canasta de delicioso almuerzo casero en sus manos. Llevaba días planeando esta sorpresa, ansiosa por pasar una tarde acogedora e íntima con su novio. No sabía que esta visita pondría su mundo patas arriba. Mientras se acercaba a la puerta principal, el corazón de Isabella se hundió cuando escuchó voces silenciosas provenientes del interior.
Dudó por un momento, sin estar segura de lo que estaba escuchando, pero su curiosidad se apoderó de ella. Lentamente, abrió la puerta y entró. Lo que vio en ese momento destrozó su corazón en un millón de...