NARRADOR
En la parte de afuera de la oficina del dueño de la empresa todos se observaban preocupados, pues conocían el carácter del esposo de Danko. Sus gritos y reclamos se escuchaban por todo el piso.
—¿Por qué mierda te fuiste? ¿Sabes cómo me sentí cuando encontré la cama vacía? Te llamé varias veces y nada que contestabas, carajo. Mensaje tras mensaje y nada, silencio absoluto.
Adentro de la oficina estaba un esposo histérico reclamando.
—¡Tenías una reunión muy importante! Gracias a Dios, que me hiciste caso en darme ese poder. Porque si no, todo el negocio con esas personas se iba a la mierda. ¡Tuve que mentir! Tuve que...