~El punto de vista de Camila~
Me quedé allí y observé cómo el agua caía en cascada por su espalda. ¡Maldita sea! Comenzó a lavarse el enorme pecho. Luego se quedó allí mientras el agua de la ducha lo enjuagaba, mirando mi cara de tomate, mientras lucía una sonrisa soñadora en su rostro. En su gloriosa desnudez, se acercó a mí y me atrajo hacia el agua que corrienteba.
"Ducha". Murmuró algo, y yo seguía mirando su entrepierna. Era el mismo gallo con el que solía burlarme de él. La misma polla enorme que llamé 'pequeña' ahora. Bueno, ahora me estoy desmayando por eso. En un intento de ignorar el...