Un accidente me hizo descubrir que el hijo al que cuidé con tanto esmero durante seis años lleva en sus venas la sangre de la primer amor de Abraám Ferrera.
Debido a que no podía concebir de manera natural, bajo una operación extraña de Abraám Ferrera, quedé embarazada por inseminación artificial de un hijo suyo y de Sofía Peguero.
Solo porque él dijo que quería tener un pequeño príncipe tan adorable como Sofía Peguero.