Todos Me Odian Tanto
C. Jacobs
Introduction

Tres meses después de mi muerte, el cáncer de hígado de mi madre volvió a aparecer.

Mi hermana vino a mi apartamento, exigiendo que donara mi hígado para nuestra madre.

El casero le dijo:

—Lita ya ha muerto.

Mi hermana soltó una risa fría:

—¡Perlita siempre con sus dramas! Es capaz de inventar cualquier excusa para llamar la atención. Es una mala semilla por naturaleza, ni de lejos se compara con Pepa. Dile que deje de hacer tonterías y que vaya a donar el hígado para mamá, ¡o la haré pagar caro!

El anciano casero, con el cabello canoso, se enfureció y, tomando una gran escoba, la echó del lugar.

—Te lo he dicho, Lita ya está muerta, ¡ustedes, su familia, la mataron!

—Lita lleva tres meses muerta, ¿cómo piensan hacerla pagar ahora?

—¡Lita tuvo la peor suerte del mundo, con una familia como ustedes!

Al darse cuenta de que realmente estaba muerta, el rostro de mi hermana palideció y huyó despavorida.

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