Soy la creyente ciegamente leal de Rufino Febles.
Me ofrecí voluntario para donar mis córneas aun sabiendo que lo hacía por los ojos de su primer amor.
En un juego de —Verdad o Reto—, la primer amor de Rufino Febles le preguntó: —Si Valentia Tobar no existiera, ¿volverías conmigo?—
Él, con una sonrisa llena de nostalgia, respondió: —Sí.—
Todos me miraban con lástima, pensando que me lo tenía merecido.
En medio de las risas en la sala privada, saqué un contrato: —El plazo de diez años ha terminado. Ya no nos debemos nada.—
Más tarde, él vendió la empresa y quedó en la ruina, todo por intentar verme, pero nunca lo logró.